.
Cuando una vuelve a oír hablar de porno es que alguien está pensando en follar y piensa más que hace, que los jóvenes han tomado la iniciativa, que alguien tiene granos o falta de masa muscular. Nada de lo cual es malo, a no ser que padezca usted disfunción eréctil.
Ha salido un libro de que se habla aquí y allá. Se llama La condición pornográfica, y tiene la tapa más fea del mundo porque porno y feísmo van de la mano. Pero tiene una contratapa con su gracia. Esta:
“¿Tu padre esconde números de Playboy en la parte más alta del armario? ¿Alguna vez imaginaste tu propia película XXX y te encerraste en el baño para consumarla? ¿Te gustan las señoras de la tercera edad? ¿Los cojos? ¿Los calvos? ¿Las holandesas?… ¿Vendiste fotografías de tu hermana a los compañeros de clase a cambio de fotografías de Denise Dior y el caballo?… ¿Bajaste episodios de “Bangbus” de Internet?
Pues si no lo has hecho, al menos lee este libro. No porque vayas a encontrar todo lo anterior (la verdad, ninguna de estas historias tiene que ver ni con ancianos ni calvos ni holandesas), sino porque encontrarás otros tantos personajes, y otras tantas meditaciones, y un sinnúmero de maravillosas “puestas en escena” reales y virtuales que te confirmarán que la única condición de este libro es, efectivamente, la pornografía.”
En fin, aquí está el blog y ya contaremos más.
.






