La autoayuda, los best sellers

Entre los libros más vendidos de los últimos años, cada vez se cuelan más obras destinadas a la autoayuda del lector. Los libros que ayudan a la persona a ser feliz han encontrado un maravilloso filón; corren tiempos de desesperanza y de frustraciones, por lo que cada persona parece estar loca por pillar un poco de felicidad antes de que la ausencia eviterna de la muerte llegue.

Tony Robbins escribió ‘Poder sin límites’, donde cuenta lo que se debe hacer para obtener la vida que el individuo siempre soñó con tener. Por su parte, el autor Carlos Fagra insistió en ‘Conciencia de riqueza’ en la búsqueda de la felicidad, para lo cual la persona debe encontrarse antes a sí misma y dar un giro a su rutina.

‘Cimas y valles’, de Spencer Johnson –este autor se hizo célebre entre la literatura de autoayuda merced a la publicación del ilustre ‘¿Quién se ha llevado mi queso?’-, detalla la historia de una joven infeliz que habita en un valle y que es capaz de descubrir la felicidad gracias a un anciano que mora en la cima de una montaña.

Visto el percal de una parte de la escena literaria en nuestro país, se echan de menos los discursos de los clásicos de toda la vida. Y es que los libros de autoayuda, igual que las religiones o las drogas, se valen de la desesperanza de la gente para contarle evidencias sobre cosas que les pueden ayudar.

Poco les importan a estos escritores las condiciones económicas, sociales y contextuales en las que se desarrolla la vida en occidente. Y es que ser feliz en pleno siglo veintiuno no es una tarea tan fácil y tan estúpidamente ágil como cuentan los libros. Ninguno de estos autores hasta ahora ha publicado obra alguna sobre cómo ser feliz cuando en tu país hay guerra, cuando no tienes dinero para comprar comida ni trabajo que cambie tu situación, cuando te van a desahuciar o cuando eres madre soltera y la sociedad se vuelve una jungla que día a día te devora.

El legado de Galeano

El legado literario que Eduardo Galeano ha dejado a la humanidad tras su muerte es una auténtica delicia. Pocos escritores han tenido en los últimos siglos una capacidad similar a la de Galeano para enfangarse en la realidad de los de abajo. Libros como ‘Las venas abiertas de América Latina’ marcaron un antes y un después; en las páginas de esta obra, el autor uruguayo repasaba la terrible conquista de los españoles en la América de finales del siglo quince y principios del dieciséis.

La versatilidad literaria de Galeano y su capacidad para disfrazarse de autor popular sin dejar atrás sin indiscutible virtud intelectual acabaron por hacer de él un escritor imprescindible, una especie de Bertolt Brecht más campechano. Desde la prosa más densa hasta los relatos más cortos y minimalistas, Galeano dejó impreso en los corazones de todos los buenos lectores del mundo su infinita imaginación.

‘El cazador de historias’, ‘El libro de los abrazos’ o ‘Los hijos de los días’ pusieron de manifiesto la enorme envergadura intelectual y literaria del autor y de sus lectores, entre ellos cerrajeros Oviedo. Deliciosas fueron también las pequeñas historias que conformaban ‘Días y noches de amor y de guerra’, donde los conflictos bélicos, los movimientos totalitarios y las revueltas sociales y revolucionarias de América Latina en el siglo veinte eran narradas a partir de intrahistorias. Guatemala, Nicaragua o Argentina latieron en las páginas de Galeano a través de los pequeños personajes que fueron capaces de hacer grandes cosas y de cambiar el rumbo de la historia.

En la literatura y en el pensamiento de Eduardo Galeano quedaron de manifiesto también su apoyo a la Revolución Cubana y a la Revolución Bolivariana; Galeano fue uno de los intelectuales más cercanos a Chávez, lo que le valió para narrar y argumentar la magnitud heroica del comandante en la reducción de la pobreza en Venezuela. El fútbol fue otro de los apartados donde Galeano mejor sacó a pasear su pluma; inolvidable es la narración de ‘El fútbol a sol y sombra’.

Ediciones en Huida

Ediciones en Huida es un ejemplo de cómo es posible luchar en el mundo editorial frente a sellos muchos más poderosos sin morir en el intento. El artífice de esta apuesta no es otro que Martín Lucía, poeta sevillano que inauguró el periplo de su editorial con un poemario propio, ‘Desperfectos’. Este libro, autoeditado por Lucía, sirvió como preámbulo a todo lo que vendría después.

Y es que, al llegar la crisis económica que tan duro ha azotado y sigue azotando al Estado español, Martín Lucía apostó por dar un paso al frente para combatir la falta de oportunidades laborales y artísticas en las que iba a verse atrapado. Así que desde 2010 Ediciones en Huida pone en marcha su maquinaria, contando con otro poeta como Pedro Luis Ibáñez como el segundo aval del sello.

Martín lucía y Pedro Luis Ibáñez ejercen las labores de editores, de libreros y de gestores culturales, toda vez que tienen que moverse por todos los lados posibles para hacer que los autores a los que editan tengan el hueco que les pertenece. Las ferias de libros se han convertido en el último lustro en uno de los hábitat en los que los pequeños editores tienen que saber moverse, y Ediciones en Huida no ha sido una excepción.

La editorial ha sabido además adaptarse a los tiempos, pues todos sus libros están disponibles en formato e-book para los lectores. La oferta de Ediciones en Huida es bien amplia, aunque bien es cierto que empezó prestando especial atención a la poesía. El relato corto o el ensayo son otros de los géneros que la editorial potencia, siempre con la premisa de sacar a relucir a nuevos escritores de talento. Autores como Juan Cobos Wilkins, Emilio Ferrín, Edgar Borges o Borja de Diego han enriquecido con sus obras el nombre de Ediciones en Huida.

La fórmula Miralbes, Braulio Ortiz

El escritor y poeta sevillano Braulio Ortiz se ha lanzado a la creación de una novela con ‘La fórmula Miralbes’, publicada por la editorial Caballo de Troya en este 2016. Se trata de un libro que se lee rápido, ya que dispone de apenas unas ciento cincuenta páginas. Braulio, asiduo escritor de poesía –en la retina de los lectores ha quedado ya aquella magnífica obra que se tituló “Cuarentena”, aunque también ‘Hombre sin descendencia’ era un poemario dotado de una gran calidad y ternura léxica- ha apostado ahora por la novela, y parece haberlo hecho con mucha fuerza.

‘La fórmula Miralbes’ está contada como una especie de reportaje; si tenemos en cuenta que el autor Braulio Ortiz es periodista cultural en Diario de Sevilla, los matices narrativos cercanos al periodismo nos encajan aún más. Sin llegar a estar inspirado del todo en su escritura por escritores del Nuevo Periodismo Norteamericano como Truman Capote –aunque sí que hay rasgos comunes-, Ortiz se encarga de contar, describir y mecer la historia de una escritora de gran éxito como Silvia Miralbes.

Esta afamada escritora se encuentra en el crepúsculo de su carrera literario y ya tiene poco que aportar al mundo de la literatura. Es entonces cuando decide que su última obra sea terminada por otra persona, curiosamente un negro. Pero la peripecia trasciende y todos los personajes tendrán que dar la cara.

La novela sirve para destapar los sucios entresijos del negocio editorial y para poner el grito en el cielo sobre una sociedad corrupta y negligente hasta en sus más profundas entrañas. Silvia Miralbes, la editorial, el propio escritor que la releva, la agente de Miralbes y el periodista que destapa el escándalo tendrán que desnudar su pasado y su personalidad en la novela. Sin duda, uno de los secretos de que ‘La fórmula Miralbes’ funcione es la genial descripción de los personajes y cómo éstos son desarrollados en las páginas del libro.

El Extranjero, Albert Camus

‘El extranjero’ es una novela excepcional, la primera que parió el eximio escritor francés Albert Camus. Su lectura es rápida, ya que no tiene muchas páginas, por lo que es aún más obligado que esté incluida en la agenda de obras imprescindibles de todo buen lector que se precie. El baño de nihilismo que cubre la escritura de Camus y que se apodera del alma del joven señor Mersault en su viaje a través de las páginas del libro acaba por conformar una personalidad literaria única.

La pasividad del protagonista resulta impactante al lector; en realidad parece que todo le da igual al señor Mersault, que no muestra ilusión por amar, por vivir, por soñar. Se muestra escéptico ante todo lo que le rodea, por lo que nada logra activar su vitalidad y su optimismo.

Debemos situarnos en la capital de Argelia, Argel, donde transcurre la historia que Albert Camus nos narra. Otra de las virtudes de la escritura de Camus es la capacidad para hacer que las sensaciones del protagonista se hagan extensibles al lector; así, podemos llegar a sentir el calor seco del verano de Argel, podemos sentir las gotas de sudor resbalar por nuestra cara y podemos sentir el dolor por haber matado como producto de la confusión más absurda.

Y es que en ‘El extranjero’ la sociedad ha dejado de preocuparse por lo que le pase al individuo. La vida se desarrollar en comunidad pero sin generar en cada uno de sus miembros un sentimiento de pertenencia que les haga salir de la más profunda de las soledades.

Especialmente inquietante, lenta y dolorosa es la descripción que se hace del viaje del señor Mersault hasta la residencia donde su madre acaba de morir. No hay dolor por la ausencia de quien muere, sino dolor por el vacío de quien sigue vivo; la incomunicación entre madre e hijo ha acabado por esparcir cualquier sentimiento de amor. El señor Mersault tampoco es capaz de amar a una compañera de viaje; sus reacciones son tan sórdidas que es capaz de pedir matrimonio sin sentir una pizca de ilusión por el futuro en común.