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Ayer unos cuantos enfurecidos agredieron e insultaron a los políticos catalanes que se dirigían al Parlament a debatir los presupuestos. Hay quien dice que pertenecían a las propias fuerzas de seguridad. Hay quien dice que no. La verdad es que me importa relativamente poco, porque la violencia que se vive en Cataluña es de tal magnitud que ese detalle queda para la cola.
Esta misma semana, el coordinador de la Cruz Roja en Cataluña, Enric Morist hacía pública la que él mismo consideró “una cifra terrorífica”: Este año, más de 140.000 personas comerán de lo que les dé la institución. El año pasado fueron más de 130.000. Y para encontrar unos datos similares tuvo que remontarse a la Guerra Civil española.
Así que, efectivamente, en Cataluña cunde la violencia. Pero, para verla, hace falta asomarse, y la brecha entre quienes tienen un salario o cobran el paro y los que no tienen nada gana profundidad a diario. A la Cruz Roja, Caritas, los servicios sociales de los ayuntamientos y otras asociaciones acuden cada mes cientos de miles de personas, en una población de apenas siete millones. Es difícil que esos ciudadanos se compadezcan de un grupo de impecables diputados que bajan de un helicóptero con su terno planchado.
Lo que viene a continuación son los datos sobre las familias que se han quedado en la calle, sin casa, los niños –casi una cuarta parte de la población infantil en Cataluña— que viven en condiciones de pobreza absoluta, los padres que no pueden pagar lo que sus hijos comen, el desempleo, el hambre, la indigencia y la exclusión en una sociedad que se definía hace bien poco como culta y opulenta. Los datos, en fin, de la gente violentada.
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Hambre
En Catalunya el 20% de la población está en el umbral de la pobreza.
En España, 2,3 millones de personas pasan hambre. En los últimos diez años ha aumentado en 3 millones el número de parados. En tres años se han destruido 2 millones de puestos de trabajo.
Pero centrémonos en Cataluña, cuya violencia ocupa hoy todas las portadas, y en los datos que nos suministran la Cruz Roja y Caritas, entidades dedicadas a la ayuda urgente y que, para vergüenza de los poderes públicos, admiten que ya no dan abasto.
Las cifras que ha hecho públicas Enric Morist esta semana son, efectivamente, de la mayor violencia.
La Cruz Roja, en Cataluña, repartirá este año más de 9 toneladas de alimentos entre 143.436 ciudadanos. El año pasado fueron 130.707, y en 2008, 102.745. En total, estas cifras suman 376.888 personas alimentadas por la Cruz Roja en Cataluña, dependientes del Programa de Alimentos de la Unión Europea. En su comparecencia esta semana, Morist ha tenido que decirlo: “una cifra terrorífica“. Ha señalado, además, que las necesidades básicas aumentan notablemente entre los ancianos que viven solos y las familias con hijos, muchas de las cuales han solicitado ayudas por primera vez.
Al margen de esos centenares de miles de personas –sólo en Cataluña, sólo de la Cruz Roja— que han recibido alimentos, la entidad ha distribuido desde septiembre de 2009 hasta abril de este mismo año 37.135 kits de apoyo social entre 58.448 personas. Estos kits contienen productos de primera necesidad, como alimentos, productos de limpieza e higiene o pañales.
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Niños
En cuanto a los niños, el aumento de la pobreza entre la población infantil en esta comunidad autónoma vomita cifras de escalofrío. Según datos de Caritas, “uno de cada cuatro niños catalanes se encuentra actualmente en una situación de pobreza y vulnerabilidad que les dificulta hacer efectivos derechos básicos, como el acceso a la salud o la educación”.
La pobreza infantil en Cataluña ha pasado en un año del 18,5% al 23,3%.
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Sin casa
Se espera que entre 2007 y 2011 se produzcan alrededor de de 500.000 ejecuciones hipotecarias. Medio millón de familias en toda España. En Cataluña, los desahucios por vía judicial y las ejecuciones hipotecarias siguen subiendo. El presidente del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya, Miguel Ángel Gimeno, anunció en mayo que en 2010 se tramitaros 6.645 casos de desahucio. Fueron 5.321 en 2009 y 3.926 en 2008. Lo que suma un total de 15.892 desahucios tramitados en los últimos 3 años en Cataluña, sin contar lo que llevamos de 2011.
En cuanto a las ejecuciones hipotecarias en la comunidad autónoma, fueron, respectivamente, 18.152 (2010), 18.053 (2009) y 11.240 (2008).
Traduzcan: familias en la calle, angustia, hijos, paro, alimentos, colegios, intemperie.
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En fin
Hace unos días, Sebastián Mora, secretario general de Caritas, se hacía esta pregunta: “¿Cómo va a estudiar alguien cuando no tiene qué comer?, o ¿cómo va a pensar en apuntarse en un itinerario formativo cuando no tiene casa?”. Sirva como punto final al recuento.








Hacen falta este tipo de artículos este tipo de periodismo veraz. Gracias Cristina, eres un cielo.
Gracias por trasmitir esta Nticia. A mi lleva tiempo preocupándome. He visto vecinos de toda la vida de mi calle, o mi barrio, recogiendo comida de las basuras. Se me cae el alma a los pies.
Mientras los politicos se permiten cobrar hasta más de dos sueldos, y primas millonarias, abusar de su cargo, utilizar los servicios de los funcionarios. Coches de lujo, turismo, y viajes de lujo.
No puede ser.
No pararemos hasta meter a Todos los corruptos en la carcel.
Hay que fastidiar la represión que permitimos. Un poquito de buen gusto, y Libertad. SIN IRA.
Grande Cristina, ojala el periodismo fuese tal y como tu lo ves!!!!
felicidades por el articulo!!!!
besos
Chapeau
Clap-clap -clap.
(aplausos que crecen hasta una cerrada ovación)
No se puede decir mejor.
¡¡ Olé tus ………….. !!
Pobres, los diputados,digo. Que mal rato han pasado. Qué poca verguenza la de esa gente insultando, escupiendo, con violencia y saña de animales. Los representantes del pueblo “agredidos” por el populacho, ¿hasta donde hemos de aguantar?.
¡Oh¡…vaya, leo que a la respetada familia Botín la Fiscalía Anticorrupción le imputa un delito de evasión de impuestos.Sí, ahora recuerdo, lo de las cuentas opacas en Suiza de la sucursal del HBSC, 6.000 millones de euros.
¡Bah¡, ganas de entosicar, además sus(numerosos, caros, prestigiosos y eficaces)abogados dicen que ya han pagado 200 millones y que con eso, aquí paz y mañana gloria;y que no se ponga tonta la Fiscalía que la fortuna de los Botines en Suiza la hizo el abuelo Botín cuando en el 36 salio por patas con unos millones a Suiza.Millones que… por supuesto se multiplicaron hasta el día de hoy sin que el resto de los Botines, los del exilio y los del interior, supieran nada.
Yo me lo creo…y ¿tú?.
Gracias por el artículo, leyendo los periódicos de hoy creía vivir en otro país.
Pues yo, ¿qué quieres que te diga? Que me parece que por un día que a esa caterva de cenutrios que dice representarnos se les haya apretado el culín no se puede criminalizar ya no a la totalidad de un colectivo indignado sino a la propia idea de indignación (individual y/o colectiva). Estos pájaros están tan alejados de la realidad dando cuentas de sus manejos a sus verdaderos amos (Faineses, Botines y demases…) que cuando de repente la realidad les salta a la cara, les asalta el miedo del que no tiene la conciencia tranquila. ¿O es que sí que son conscientes de la realidad y lo que hacen es pasársela por los escrotos repetida y reiteradamente?
Pues yo, repito, ¿qué quieres que te diga? Que si la acción “transfronteriza” de algunos de los integrantes de la protesta ha hecho que algunos parlamentarios hayan ido a trabajar un día con la ropa interior condecorada me parece muchísimo más interesante que el que la acción “ultraeufórica” de algunos de los integrantes de ciertas celebraciones deportivas cause destrozos en mobiliario urbano, en persianas de comercios y en portales y ventanas de viviendas particulares a mayor gloria de un grupo de millonarios en calzoncillos que corren detrás de una esfera de cuero.
Por cierto, esos actos vandálicos de “los exaltados de siempre” no dan lugar a la criminalización mediática de todos los aficionados que acuden a Canaletes a celebrar victorias.
Ahora, intentar arrebatar un perro lazarillo a un invidente es un acto del todo reprobable y para nada revolucionario, y la repercusión mediática de una cagada de este calibre facilmente hace modificar opiniones y altera el análisis de los hechos desde una perspectiva global.
Y es que las pasiones desatadas por el fútbol hacen olvidar el estado de las cosas mientras que la indignación desatada nos mete la cara en el pastel de mierda que nos comemos cada día. Por lo tanto, que no sean desagradecidos nuestros (teóricos) representantes el día en que un grupo de (teóricos) representados les invita a compartir su comida.
Gracias Cristina por poner en palabras y en cifras muchos pensamientos que ciudadanos de a pie estamos viendo y viviendo. Necesitamos más información y artículos como el tuyo.