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En portada y aquí, Lois Pereiro.
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Cuando me ofrecieron escribir sobre los libros más necesarios de 2011 – en este caso, de poesía– empecé a hacer memoria de mis últimas lecturas de novedades y, tras un largo rato pensando, sólo supe echarme a temblar: no porque el encargo fuera de una magnitud intolerable, sino por mis dudas sobre si a alguien le podría interesar mi elección. Al final, en una decisión que fluctuaba entre la vanidad y la curiosidad (pues nunca había hecho algo parecido), saqué una lista de seis libros, cuyas referencias coloco aquí, de buen principio, por si alguno, después de leerlas, ya no quiere avanzar más: Es brizna, de Marcos Canteli (Pre-textos); Dogos, de Antonio Portela (Pre-textos); Otra ciudad, otra vida, de Karmelo C. Iribarren (Huacanamo); y las antologías de Menna Elfyn, Mancha perfecta, trad. de Eli Tolaretxipi, (Trea), y de Jorge Riechmann, Futuralgia (Calambur). Y la parte poética de la Obra completa de Lois Pereiro (Libros del Silencio). Aviso, este orden no sigue jerarquización ninguna, por si alguno me busca las cosquillas.
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Empezaré por comentar este último libro: la recuperación del poeta gallego Lois Pereiro (Monforte de Lemos, 1958- A Coruña, 1996) me parece ya por sí sola una buena noticia, y más si viene acompañada de una buena edición como la llevada a cabo por Libros del Silencio; por esto, a pesar de ser un libro que incluye sus prosas y otros textos, merecía estar en esta lista de los más necesarios de 2011 en el terreno poético.
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La incursión de la antología de Menna Elfyn (Swansea,1951), que cubre seis años de trayectoria, desde El beso del ciego (2001) hasta Poemas nuevos (2007), se debe a principalmente a dos razones: la primera, claro está, por la calidad de su poesía, de aire cosmopolita, para nada encerrada en su terruño natal, con temas que pueden tratar desde un viaje a Vietnam o Lituania como de la reacción de una anciana a guerra de Irak; y la segunda, por la rareza que supone publicar una traducción de poesía galesa, aunque sea, como ésta, a partir de las versiones en inglés que la propia autora hizo de sus textos.
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La reivindicación de la obra de Jorge Riechmann (Madrid, 1962) me parece siempre necesaria y una parada inexcusable para todo el que se acerque a la poesía española de finales del siglo XX y principios del XXI, y si, además, puedes tener en un solo volumen sus primeras diecisiete publicaciones poéticas, mejor todavía. Se dio el caso en este 2011 y quería que aquí quedara constancia.
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Entramos ahora ya a comentar los poemarios sensu estricto. El personalísimo hacer de Marcos Canteli (Bimenes, 1974) continúa en Es brizna, libro complejo (que puede llegar a parecer impenetrable) por la condensación de los temas (a veces sólo sugeridos), y por otros motivos menores, como la ausencia de puntuación, que pueden hacer más abierta la lectura; ahora bien, si uno se deja empapar de él, poco a poco se va abriendo, se va haciendo más claro; o esa fue mi experiencia. Me voy ahora a las antípodas (poéticas) de Canteli para incluir en esta lista comentada a Karmelo C. Iribarren (San Sebastián, 1959), que hace de lo cotidiano su poética; de lo cotidiano que casi siempre deja entrever algo más allá. Es cierto que no supone este libro (Otra ciudad, otra vida) un cambio radical en la obra del poeta vasco, pero sí es una continuidad que merece ser celebrada, pues la poesía, si quiere gozar de buena salud, necesita de esta variedad de estilos y propuestas. Por último, quiero incluir aquí el segundo libro de Antonio Portela (Aljaraque, Huelva, 1978), Dogos, que, moviéndose dentro de parámetros que podríamos llamar clásicos en la forma, sí trata en ocasiones temas novedosos y logra poemas de muy buena factura. Una de las sorpresas de este 2011, por lo menos para mí.
No quería acabar sin mencionar que, como es lógico, no he podido llegar a todos los poemarios publicados que me hubiera gustado, por falta de tiempo, de ganas y de dinero; así que puede haber ausencias notables en esta lista, sólo achacables a estas variables que acabo de comentar. Y (ahora sí que acabo) si alguien se anima a leer estos libros por mi recomendación, espero que los disfrute como he hecho yo; si, por el contrario, no he acertado, puede culparme de haberle hecho perder un tiempo precioso de su vida.













