Narrar la vida


Pablo Martín Sánchez.

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SILVIA CRUZ

Pablo Martín no escribe, Pablo Martín narra, que es decir más de lo que se puede de otros con más fama de su edad y su tiempo. Tiene aire de cuentista, de explicador de anécdotas, y eso podrían ser sus relatos si no fuera porque en ellos se intuye un poso que informa de muchos borradores e historias tiradas a las basura o guardadas en el cajón antes de dar la cara por primera vez de esta manera.

Dijo (escribió) Julio Cortázar“Los cuentistas inexpertos suelen caer en la ilusión de imaginar que les bastará escribir lisa y llanamente un tema que los ha conmovido, para conmover a su turno a los lectores. Incurren en la ingenuidad de aquél que encuentra bellísimo a su hijo, y da por supuesto que los demás lo ven igualmente bello. Con el tiempo, con los fracasos, el cuentista capaz de superar esa primera etapa ingenua, aprende que en literatura no bastan las buenas intenciones.”

No es el caso de Martín, que se muestra atrevido con y orgulloso de  “Fricciones”, pero también exhibe oficio. “Roces”, “Caricias”, “Abrazos” son los títulos de las tres partes en que se divide el libro. Pero no se engañen. No tienen de suaves más que la intención pues donde hay astucia, no hay inocencia.

Instantes y latigazos

Desde que leí el primer cuento tuve la impresión de que estos relatos se escribieron a mano. Podría preguntarle al autor, pero he preferido leer su libro y especular, tal como indica el personaje del relato Por qué nunca he escrito un cuento erótico que hay que hacer:

“¿Sabes lo que dicen de Flaubert? Que lloró desconsoladamente el día que tuvo que matar a Madame Bovary. ¡Y a mi qué me importa si lloraba o se rascaba el culo! Lo esencial es que el lector llore cuando lee que la Bovary muere.”

Los “Roces” son relatos que podrían quedarse en ocurrencias si no fuera por la sutilidad del trazo (perdonen la obsesión de imaginarlos escritos a mano), del pulso de la voz, de algunas palabras escrupulosamente escogidas. Los “Roces” de Pablo Martín son pequeños latigazos en los ojos, que unos segundos después duelen algo más abajo, a la altura donde debería entrar el aire para alimentar la sangre.

Pero también hay mucha ternura. Algunas de sus “Caricias” son instantes dilatados o simplemente reflexiones: la vida vista con un optimismo manchado por la realidad. Si A las tres y veinte no da para una película de amor, que baje (o suba) Billy Wilder y lo lea.

Al llegar a los “Abrazos”, recuerdo que los primeros relatos me supieron mucho a muerte. Y casi llegando al final entiendo que hay algo en este libro que se parece a la parca de una forma insospechada. “¿Qué será?”, me pregunto. Pablo Martín lo sabe: es la vida, que él presenta con el prisma del lector enamorado que hace mucho tiempo se decidió a narrarla. Y aunque en “Fricciones” hay pizcas de muchos que nacieron antes que él (hasta el título es una declaración de intenciones), lo que se lee en este libro es todo suyo: un sello tan personal sólo puede tener un dueño.

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Este viernes 25 de noviembre Pablo Martín presenta Fricciones en Pequod Llibres (Milà i Fontanals, 59 Barcelona) a las 20 horas. Le acompañarán David Roas, Alberto Caturla y el editor, Paco Torres.

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FRICCIONES

Pablo Martín Sánchez

E.D.A. LIBROS  

 

 



Vida

Nacido cerca de Reus en 1977, Pablo Martín Sánchez quiso ser atleta, luego actor y acabó juntando palabras unas detrás de otras. Coleccionista vocacional, tiene los títulos de graduado superior en Arte Dramático, licenciado en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada y máster en Humanidades. En el sector editorial ha trabajado como lector, corrector, traductor y librero. Fundador de la revista Verbigracia y miembro del equipo de redacción de la revista digital La Siega, actualmente es colaborador habitual de la revista Rinconete (Centro Virtual Cervantes) y becario de la Fundación La Caixa para realizar estudios de doctorado en Lille (Francia), con una tesis sobre el Oulipo y el hipertexto. Es también miembro del Colectivo Autobombo, del Collège de ’Pataphysique y del Altíssimo Instituto de Estudios Pataphysicos de La Candelaria. Como creador, ha recibido diversos premios de relato corto y en estos momentos está ultimando la escritura de su primera novela, El anarquista que se llamaba como yo.

Obra

Fricciones (2011)