Hoy se estrena One Day, la versión cinematográfica del libro de David Nicholls. Yo intentaré no verla. Lo intentaré, aunque lo más probable es que acabe viéndola, por amor incondicional truncado a un libro que debería haberse convertido en España en el éxitazo que fue en el resto del mundo. Igual se hace justicia ahora con la película, diostesalveRandomHouseFilms.
Amor incondicional truncado, digo. Porque, oh perros del mal, ficharon a Anne Hathaway para hacer de Emma Morley, nuestra querida Emma Morley. La activista universitaria de acento del norte, un poco gordita a los diecinueve años. La chica que amamos todos. La chica que amamos todos que no es Anne Hathaway. Pienso en Anne Hathaway con su coach de acentos, intentando cerrar una vocal. Metiéndose a trabajar en una taquería mejicana grasienta, rollo Actor’s Studio. Y vuelvo a darme cuenta de que no, que nos la han vuelto a meter doblada en las comedias románticas con eso de “la vecinita de al lado”.
¿Qué carajo es una “vecinita de al lado”? Nunca lo he entendido. ¿Es un pibón que vive en la misma urbanización que el protagonista? ¿Es una guapa que no se lo cree? ¿Un bellezón que no lo sabe? Sea como sea, los estudios cinematográficos han decidido que lo único que quiere consumir el público que va a ver a una comedia romántica en la actualidad es a “la vecinita de al lado”, que siempre está como un tren. El problema es que construyen una narrativa alrededor de ello.Cameron Diaz como loser. Katherine Heigl como solterona. Kirsten Dunst como lista. Bienvenida, ciencia ficción.
No siempre fue así. La escuela de John Hughes -no literalmente “la escuela”, eh, que eso es Not Another Teen Movie- nos enseña que hubo otro tipo de chicas. Podías confiar en que Molly Ringwald se encerrara en su habitación a leer novelas y escuchar discos raros. Resultaba creíble que Ally Sheedy llevara el bocadillo más extravagante al cole. Asentías a pies juntillas cuando descubrías que Mary Stuart Masterson usaba calzoncillos y tocaba la batería. Porque eso era un buen casting, acompañado de algo que nos encantaba a todas -el cuento del patito feo transformado en cisne- y a muchos chicos que, ahora descubro, aman abiertamente o en secreto la comedia romántica.
One Day es un libro precioso que contiene, en parte, ese cuento. Narra la historia de dos amigos que, a lo largo de veinte años aman, se pelean, se conocen. A mí me hizo reír, llorar y pensar en lo tontos que somos todos a veces. En definitiva: hace lo que logran hacer los libros que te emocionan.
Y después pienso en Emma Morley, en Anne Hathaway y me imagino qué habría sido de The Breakfast Club si la hicieran ahora. ¿Megan Fox esparciendo su caspa sobre un dibujo? La vecinita de al lado. Hay que joderse.






