Las aventuras de Huckleberry Finn, lo mejor para los niños

Si tuviéramos que recomendar libros de un autor concreto para iniciar a los niños en la lectura con unas garantías de calidad y diversión, probablemente la apuesta más acertada sería la de echar mano de Mark Twain. Y es que ‘Las aventuras de Huckleberry Finn’ podría ser la obra propicia para fomentar la pasión por leer en los más pequeños de la casa.

La amistad que surge entre el jovenzuelo Huck y el esclavo prófugo Jim, quien escapa de su pasado, es hermosa para educar a los niños. Es obvio que esta obra no es literatura infantil al uso y que podría ser disfrutada por todo tipo de públicos, ya que entre las páginas también se extraen complejos aprendizajes acerca del racismo, de las supersticiones, de la hermandad entre los seres humanos o del componente pesimista de la presencia del ser humano en el mundo.

Con una travesía por el río Mississippi como hilo conductor de la historia, las peripecias y las aventuras que viven Huck y Jim son maravillosas. Como si fueran Don Quijote y Sancho –no es exactamente el tipo de relación que se establece-, ambos son capaces de guiar al lector por la diversión más pura, honesta y bien escrita.

En la línea de esta obra, y también escrita por el genio Mark Twain, no debemos olvidarnos de ‘Las aventuras de Tom Sawyer’ –precisamente Tom Sawyer aparece en el ocaso de ‘Las aventuras de Huckleberry Finn’ para mostrar su valentía y servir a Huck y Jim-. También con el río Mississippi como escenario, en esta ocasión el personaje de Tom Sawyer deberá resistir en la América previa a la Guerra de Secesión.

Para la historia quedó también el memorable personaje de la tía Polly. Tom Sawyer representa la inteligencia, la astucia, la fuerza y la resistencia de la infancia. Por ello, los niños pueden ver como alguien de su misma edad se enfrenta a toda clase de aventuras en el hostil escenario del mundo, al que ellos también van a tener que enfrentarse tarde o temprano.