Tengo una debilidad. Tú lo sabes muy bien. Estás muy enterado. Bribón.
Vuelvo a empezar.
Tengo una debilidad, son las canciones de venganza. La venganza es el tema. Bueno, yo pensaba que eran las canciones que relatan una venganza porque hacen precisamente eso, relatar, pero me he dado cuenta –gracias a Silvia Cruz -que no son canciones estrictamente de venganza, sino de rencor. De rencor poderoso, rabioso, amargante. De amargor. La esquirla de veneno que te deja el amargor es un tema mucho más grande, mucho más exhaustivo que la venganza, que en realidad (no nos engañemos) solamente habla de ejercer un castigo. El tema que a mí me gusta –el rencor-, es tan amplio que debe contarse paso a paso, por etapas:
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1. ¿Por qué lo hiciste? o La Traición: Él/Ella ha hecho algo aberrante que te paraliza. No puedes asumirlo, es imposible, así que lo único que haces es vagar entre brumas, intentando entender las razones del naufragio, el porqué de tal puñalada por la espalda. La adaptación de Marianne Faithfull de “Why’d ya do it?” el poema de Heathcote Williams es tan desgarradora que hasta los más machotes del bar se estremecen cuando suena: “¿Por qué lo hiciste? Dijo ella. ¿Por qué dejaste que esa basura te agarrara la polla y se fumara mi costo?”. Y eso es solamente la primera estrofa.
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2. Lo hice todo por ti o Tú Eras una Basura Antes de Conocerme: Cuando te das cuenta de que la traición implica mucho más que el puro desliz, la afrenta es total. Porque involucra la ambición desmedida, los esfuerzos invertidos en el amor, y lo peor de todo: hacer lista de agravios tirarse los platos sucios a la cara. Carlos Berlanga lo borda en “Si no es por ti”: “Si no es por mí repartirías, (…) si no es por mí, pondrías copas o algo peor”.
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3. Paso de ti, reptil o Vete A La Mierda: El momento en el que debe entrar el orgullo. Si el otro es tal alimaña, esta es la ocasión de entenderlo y hacerle el vacío. Pese a que hay infinidad de temas folclóricos que agitan bata de cola o echan mano del tequila (“Se acabó”,” Rata de dos patas”…), yo le tengo especial cariño a “El Resplandor” de Standstill. No sé si está concebida para eso, pero a mí la fantasía del desplante por ausencia me da alas con “Sólo habrá un contestador (…) hoy no puedo hablar contigo, hoy no quiero hablar contigo y mañana tampoco”.
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4. La venganza era esto (I) o Ha Llegado la Hora: Cuando hay que dejar de lamerse las heridas y pasar a la acción. Esta ocasión es monumental y requiere canciones monumentales. Aquí no importa tanto la letra como el flow, que refleje el instante de tomar impulso, aliento, recomponerse la cara y echarse a la calle. Es canción de ritmo. Es canción negra. Es James Brown y su “Payback”. Instrucciones: hay que gritar “Revenge!”, alzando una lanza en cada compás.
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5. La venganza era esto (II) y vas a flipar de lo que duele: También conocido como El Ensañamiento. El rencor amargante saca lo peor de cada uno y esta etapa llega cuando con la venganza no hay suficiente, cuando el disfrute es tal que se te va la olla y te pasas tres pueblos. Es el momento del sadismo, de retorcer el puñal, de hacer verdadero daño. Ahí está el clásico” These Boots are made for walking” (un evidente himno para masoquistas), y el miedele que da PJ Harvey en “Rub till it bleeds”: “Apoya tu cabeza en mi regazo, yo te la acariciaré… hasta que sangre.”
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6. Te olvidé y aún tendrás cara de pensar que no te he olvidado: Cuando se posa la polvareda después de la guerra, hay tiempo para un poco más de rencor, por si acaso. Si ves acechar el orgullo del contrincante, con la idea de que al menos después de tanto fuego quedaron brasas, hay que atizar, no las llamas, sino una buena hostia. Hay quien es fan de Carly Simon y su “You’re so vain”, que le niega al macho (¿Mick Jagger? ¿Warren Beatty? ¿Kris Kirstofferson?) su posición de musa. Yo soy de Lush y su diálogo pimpinela con Jarvis Cocker en “Ciao!”
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7. ¿Tanto jaleo por esa piltrafa? Al final, cuando se vuelve la vista atrás y se contempla todo el desatino, queda siempre algo de rencor, esta vez más melancólico. En eso, el tango es el maestro. Nada como “Esta noche me emborracho” en una escena de pelos de punta en la que el protagonista (aquí Gardel) divisa a la mujer fue el amor de su vida salir de un cabaret, hecha una porquería: “Parecía un gallo desplumao mostrando al compadrear el cuero picoteao (…). Y pensar que hace diez años fue mi locura…”.
O, para no acabar de bajón, porque en el fondo esto es una fiesta, una versión más divertida, futurista, la idea de un placer que está por venir: retarle al otro a que se eche a perder, como hacen Los Directivos en “Monja por mi”: “Ya que te he dejado, no deberías ser feliz. Ponte un poco triste y piensa sólo en mí. Métete a monja por mí, no ligues en las fiestas, no bailes y no bebas. Ponte jamona por mí.”
Porque teniendo la posibilidad de cantar la palabra “jamona” a voz en grito, ¿por qué no hacerlo? Porque aullar “Ponte jamona por mí” no constituye la peor manera de empezar a olvidar.







Ésta, ésta: http://www.youtube.com/watch?v=X_tev5a-PaM&feature=related
Hay una de los Planetas, “Pesadilla en el parque de atracciones”, que es el colmo del rencor vengativo. Ahí va, letra y música juntas: http://www.youtube.com/watch?v=2c4bB4-5Rbc
“Espero que acabes colgando de un pino”. Joder. “Ha sido un infierno estando contigo”.
te pareces bastante a satán
sí. es cierto. muy fan…
La canción que define la idea de “rencor” para mi es “Prayer to god” de Shellac. Lo de colgar de un pino que cantaban Los Planetas está muy bien como definición de “mosqueo”, pero si queremos ponernos serios yo me quedo con la letra de Shellac. Gritar con rabia lo de “…just fucking kill him!” mil veces seguidas al final de ese tema resulta una experiencia terapéutica.