Descargar Ante Todo No Hagas Daño

Descargar Ante Todo No Hagas Daño cuenta con eso de: ¿Por qué nadie ha escrito un libro como este antes? Simplemente cuenta la historia, con gran ternura, la comprensión y la duda, de un neurocirujano fenomenal que ha estado a la altura de su especialidad desde hace décadas y ahora se ha elegido, con el retiro que se avecina, para escribir un libro honesto para Descargar Ante todo no hagas daño. ¿Por qué otros médicos no han escrito algo similar? De la sangre y las dudas, los errores, las decisiones: ¿fueron todos tan incapaces de descender en el fango de Grub Street, a menos que fuera con humor negro o, peor aún, el humor “torcido”?

Bueno, gracias a Dios por Henry Marsh. Su especialidad es la perforación en la cabeza de la gente y la aspiración de cauterización o varios problemas relacionados con los glóbulos, por lo general en peligro de que el paciente perdiese la vida. Esto es lo fundamental, bajar ante todo no hagas daño, pero disfrazar una multitud de traumas, no por ello menos las de un cirujano muy humano. Escribe con sutileza casi existencial sobre el hecho mismo de funcionamiento dentro de un cerebro, supuesto repositorio del alma, y con multitud de capacidades para la emoción, la memoria, la creencia, de expresión y, tal vez, el alma, pero también, sobre todo, la jalea y la sangre.

Su palabra elegida es “catastrófica”. Se aplica a la hemorragia dentro de esa tuerca de sellado del cráneo humano, una descripción que se puede usar como ejemplo de cómo es el estilo de su escritura es “Una vez  había que abrir el cráneo de una mujer y al abrir las meninges, descubrí con horror que su cerebro estaba oscurecido por una película de sangre roja oscura que no debería tener estado allí.” Él ha “destrozado” pacientes, que lamentablemente admite; pacientes dejados medio congelados, medio paralizados, muertos. Pero no había opción.

¿O había? Uno de las mejores admisiones a surgir en este libro es lo fenomenal del dilema de todos los cirujanos, que es la incapacidad de jugar a Dios: pero en vez de tener que decidir, después de una noche de examen de conciencia, si vale la pena. Todas las simplificaciones morales surten como la niebla de la mañana.

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